miércoles, 17 de agosto de 2011

Una fecal y otra de arena




El autor que pergeña este ominoso blog tiene, desde hace tiempo, una firme convicción que resume en una sentencia: La fecalidad es hilarante.
Los asuntos de retrete son de un jocoso sublime, jocosidad ésta raramente alcanzada por otros menesteres igual de prosaicos pero menos corporales. Los ruidos que hace el cuerpo, guturales en su sonoridad y profundos en su procedencia, confieren al ejecutante alivio y deleite, y aquel que los escucha no puede reprimir una risita floja o al menos una mueca festiva.
Ya el el Siglo de Oro, el insigne Don Francisco de Quevedo y Villegas escribió su "Gracias y desgracias del ojo del culo", librito que debería ser de tan obligada lectura como el catecismo o el prospecto de la Aspirina.
Quien no sepa reír un pedo, no tiene sangre en las venas ni mierda en las tripas.

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¡Niño! ¡Que estamos comiendo!

7 comentarios:

conejito zombi ◕‿◕ dijo...

Sepa usted que Gracias y desgracias del ojo del culo corona mi estantería desde mi más tierna infancia. De hecho, recuerdo como si fuera ayer el día que yendo con mis padres por una especie de feria del libro en Denia imploré que me lo compraran.

Yo, ciertamente, desconfío de la gente a la que no le hacen gracia las historias de pedos. Seguro que como poco esconden en su interior a un psicópata homicida.

Hombre Malo dijo...

Entonces conocerá usted, señorita, la idea de Don Francisco de que el ojete es el instrumento más perfecto creado por la naturaleza. Algo así como un órgano de iglesia pero con un solo tubo regulable en anchura, capaz de reproducir la escala musical entera.

En otro orden de cosas, ¿veranea usted en Denia, señorita Zombi? Algunos veranos de mi post-pubertad transcurrieron allí, torrándome al sol cual germano carmesí. Muy notable (o eso recuerdo) el mercadillo hipi en el paseo marítimo.

Los pedos siempre hacen risa. Y los mocos, aunque en menor medida, también.

Vampiradas dijo...

He de discrepar con ustedes y afirmar que las cosas de caca, culo, pedo, pis no se encuentran entre mis favoritas a la hora de prodigar risas y sonrisas... también es cierto que una es bastante psicópata y de una refinada crueldad... va a ser por eso... los mocos me gustan un poco más, me recuerdan al Blandiblú ochentero el mejor y más tóxico juguete de todos los tiempos.

Un saludo querido Sr. Malo y Srta. Zombie

Hombre Malo dijo...

Oh! Me encantaba el Blandiblub. En casa de mis primos había un bote tamaño king size, con producto suficiente para intoxicar a tres o cuatro guarderías.
Una de las cosas divertidas era manipularlo y aplastarlo para que hiciera pedorretas.
Hasta el Blandiblub se tiraba pedos, y como tiernos infantes los reíamos despreocupados.
Nadie es perfecto señorita Vampira. Acabo de descubrir su punto débil, jeje.

Mudo dijo...

La tetralogía Caca culo pedo pis, como la de Indiana Jones, funciona en sus episodios impares mejor que en los pares.

La quinta parte debería ser la polla.

Hombre Malo dijo...

Me encanta el símil cinéfilo escatológico, Sr Mudo.

Bienvenido a esta cosa.

Vampira dijo...

Oh, que maravilla, quien pillara ese bote de blandiblú hoy en día... ni los chinos se atreven a fabricarlo... a mí me gustaba más verlo chorrear por las manos, por las mesas y por donde fuera cual moco radioactivo reptante... Espero que me guarde el secreto y no desvele mis puntos débiles querido Señor Malo...