jueves, 25 de agosto de 2011

Parecidos razonablemente razonables




Casi todos tenemos un parecido. Nos podemos parecer a otras personas, como el infame autor de este blog, que se parece a todos los hombrecillos malos, hirsutos y miopes, o Mick Jagger, que parece el negativo de Tina Turner. Nos podemos parecer a animales, como algunos hombres que parecen un perro de pié, o mujeres que parecen ardillas, ciervos o pajaricos, o niños cabezones que parecen monos titi. Nos podemos parecer a cosas, como Falete, que parece una mesa camilla, Carlinhos Brown, que parece una fregona vieja, la reina de Inglaterra, que parece un centro de mesa, o Juan Carlos de Borbón, que de perfil parece un euro.

A veces un parecido marca casi toda una vida, como era el caso de Anselmo Engracia Ruiz Carretero. Anselmo Engracia nació en el seno de una familia bien, afincada en el barrio residencial más exclusivo de Las Pedroñeras, Cuenca, y propietaria de un próspero negocio de compraventa de sillas de terraza. Anselmo Engracia recibió una exquisita y privilegiada educación en los internados religiosos de mayor prestigio de Europa, codeándose con los hijos de la élite mundial, lo que le sirvió únicamente para adquirir sus execrables vicios. A su vuelta al país, Anselmo Engracia era ya un hombre instruído y hábil, que hacía ganar ingentes cifras a la empresa familiar, beneficios que luego dilapidaba en vicios, obsesiones y aficiones peregrinas. Saltaba de unos a otras de forma compulsiva, de las apuestas en carreras de tejones a los deportivos de lujo, de la cocaína a los safaris por el Nilo, de las berenjenas de Almagro al vuelo sin motor, y de ahí a los pantalones de pitillo. Fue a partir del año noventa y seis, cuando se dejó bigote, que todo el mundo le confundía con el recién elegido presidente del gobierno, José María Aznar.

6 comentarios:

Kriskros dijo...

Yo he visto hombres-topo, señoras-lagarto, pajaricos, hombres-pez, mentones a lo buzzlightyear, la cara más grande del mundo y hasta, dependiendo como lleve la barba, un primate en el espejo. Pero todo esto desaparecerá como lágrimas en la lluvia, y yo seguiré viendolo... porque lo tendré grabado en VHS.

Malditas berenjenas de Almagro. Han arruinado a más de una familia.

Tejones rima con cojohastaquípuedoleer.

Roxixima dijo...

...salgo en defensa de las berenjenas de Almagro!!...

Estas ricas verduras han hecho felices a más familias de las que han arruinado...y no como los miguelitos de la Roda...

Ale!!

Hombre Malo dijo...

Bueno, enfríen esos ánimos. No es cuestión de declarar una guerra gastronómico-regional... Aceptamos tanto berenjenas de Almagro como miguelitos de La Roda en la categoría de drogas duras. A quién no le apetece una berenjena en mitad de un viaje de ácido o un miguelito en un cuelgue de opio.

Kriskros, ¿la cara más grande del mundo? ¿Ha viajado usted a Caracas últimamente?

El VHS ya está obsoleto, el futuro es el BETA, hágame caso, que me lo dijo un amigo que de ésto sabe un montón.

Vampira dijo...

Jajaja me encantan sus comparaciones de la primera parte, tan ingeniosas como verídicas. A mi me gusta mucho sacarle parecidos a las gentes, es lo que hago en el metro en lugar de sodukos y crucigramas, mucho más entretenido, donde va a parar.... y me parece adorable la cara derretida del señor que pasea los bicharracos, el pobre no aprendió que a las 4 de la tarde no se puede estar a la soleá castellana...

Hombre Malo dijo...

¿Cara derretida? Vale que es anatómicamente imperfecta porque está un poco girada hacia adelante, pero traté de que el dibujo se pareciera a otra cosa...

Vampira dijo...

No me haga caso... tengo una forma de ver las cosas muy particular :)