domingo, 27 de noviembre de 2011

Amor de garrafón






Ya se sabe, empiezas tomando unos chupitos de "hoy sí", algún que otro botellín de "vamos a por todas" y acabas pidiendo copas y copas de "ésta es mi noche".
Tu noche se torna turbia, despliegas el plumaje y empiezas a cacarear en mitad de la pista.
A partir de este momento hay, mayormente, dos desenlaces posibles. El primero y más frecuente es acabar en la estantería de saldos, a la que todos miran pero nadie se acerca desconfiando de la mala calidad del producto. O bien conseguir pegar la hebra con alguna hembra con el umbral de exigencia mermado por efecto del ritual etílico descrito al principio. Si las capacidades comunicativa y motriz no se hallan demasiado afectadas, lo que ocurra a continuación se podría calificar con un par de rombos.

Y así llevan naciendo muchas parejas desde hace ya unos años. Y cuando los retoños preguntan: "mamá, ¿cómo conociste a papá?". Mamá piensa para sí: "se me acercó balbuceando en una discoteca, y como yo iba igual de pedo no me importó que fuera feo como un gorila ni que oliera a azufre. Si lo llego a saber no salgo ese sábado".

8 comentarios:

Aídious dijo...

Supongo que cuando los padres tengan que darla cara deberan edulcorar la historia (" y edesperte en la cama desnuda con la alfombra llena de vomitos y tu padre dormido en el suelo panza arriba con un embudo en la frente"). jajajajajjajajajajaja

Kriskros dijo...

Bueno, contando con que seguro que hay historias peores que contar a los niños tipo: "estabamos en un local de intercambio de parejas y entre minda y minda apareció tu padre... o eso creo" o la más común "estabamos en la biblioteca, yo estaba hablando alto, tu madre me mando callar chistandome y se le escapó un perdigón que fué directo a parar a mi boca. En ese momento dije: Tiene que ser mia" u otra muy típica tambien "Veras pequeñuelo, en nuestros tiempos se estilaba que hubiese un posible apocalípsis cada diez años más o menos. Nos conocimos en una de esas reuniones de suicidio colectivo. Decidimos darnos cera ya que podía ser la última vez. Dejamos pasar ese apocalípsis"... esta última es hasta bonita, no?

Viva el azufre y el mineralismo!!

alicia dijo...

está bien, me lanzo, lo hago, lo voy a hacer, pregunto: ¿que es minda?

Hombre Malo dijo...

¿Embudos en la frente? ¿Apocalipsis? ¿Mindas? Por el amor de San Agapito, habrase visto tamaño dislate. ¿Qué tipo de sustancias consumen ustedes? Y... ¿dónde podría conseguirlas?

Creo que la preguntaría se debería hacer así: ¿Qué es UNA minda? Y sí, Alicia, es eso en lo que estás pensando.

Kriskros, muy cierto eso de que en los suicidios colectivos se conoce gente. Yo en el último casi pillo cacho.

Aídious, acabas de describir un domingo por la mañana de hace ocho años. El tipo del embudo en la frente nunca me volvió a llamar.

Vampira dijo...

Son tan enriquecedoras sus entradas como la zona de comentarios, una aprende un montón de cosas y descubre la vida y sus entresijos... ahora entiendo el por qué de los púberes Bradonbrendianos que comentaba en su anterior publicación, si sus padres se conocieron en tales circunstancias y fueron engendrados en a saber que otras, no pueden tener otro destino que el del tipo de seres que son... de pronto todo encaja... Me mola su dibujo... la delantera cajonera me recuerda a un cuadro de Dalí... me quedo con la duda de que guardará dentro...

besitos

alicia dijo...

¿eso en lo que estoy pensando? Bien, pues desde hace unos días solo puedo pensar en botas altas de dieciseis agujeros, dieciseis

Hombre Malo dijo...

Creo, Vampira, que este blog se está convirtiendo en un refugio de degenerados, lo cual me place en grado sumo.
Dalí es uno de mis referentes.

Respecto a las botas... he de decir que no conté bien los agujeros, no son dieciséis, son catorce, que tampoco son pocos. De todas formas los podrán contar ustedas mismas en la próxima entrada de esta cosa.

Permanezcan en sintonía.

Vampira dijo...

Espero que me considere uno de los suyos... de los degenerados me refiero... :)