miércoles, 16 de mayo de 2012

Moving pictures (movidas pictóricas)


A lo mejor mis dibujos no dan demasiado yuyu, lo admito, mea culpa. Pero ahora ¡se mueven un poquito!

Y ya que alguien ha sacado el tema, recuerdan ustedes esas cintas de cassette ¿verdad? Entrañables tiempos, vive Cröm, en los que tener un equipo con doble pletina te hacía molar +5. Como quien ahora se descarga una discografía en un plis plas, antaño pasábamos nuestras tardes de asueto copiando cintas en otras cintas, vírgenes las segundas, y compartiendo nuestra música en una suerte de Emule analógico y localista. Lo mejor, para mí, era cuando un amigo te grababa algo que era de tu interés y rellenaba los minutos sobrantes de la cara B con algo que él creía que debía ser de tu interés. Así descubrías músicas que podían incluso superar en tus preferencias a los "cabeza de cartel" de la cara A, o también podían hacerte guardar un secreto rencor hacia el perillán que había decidido joderte el final del disco con tonadas infectas. Y en esas cintas de noventa minutacos en las que cabía un elepé por cara podías dar rienda suelta a tus perversiones melómanas haciendo compartir soporte a, por ejemplo, Sex Pistols y Héroes del Silencio, cada uno en su cara pero los dos en la misma cinta, como fue mi caso
Y las portadas. No las de cintas originales, las grabadas. Los más prácticos se decantaban por poner el nombre de las canciones sin más (algunos incluso la duración) con una caligrafía en algunos casos no muy cuidada (conservo cintas grabadas por un amigo cuya escritura es más difícil de descifrar que una adivinanza en sánscrito). Y otras por la contra eran auténticas osadías plásticas. Usando bolígrafos de múltiples colores, marcadores fosforito y cualquier cosa que colorease, los había que trataban de reproducir, con más o menos pericia, la portada original, o el logotipo del grupo en cuestión o, en un alarde de creatividad, portadas alternativas polícromas y lisérgicas que muy bien hubieran podido sustituir a las originales.

Nostalgia, amiguitos míos. Nadie dijo que sobrepasar la treintena fuera cosa fácil.

Por cierto, Moving Pictures es un disco de Rush. Recomendeibol.

11 comentarios:

Aídious dijo...

No da yuyu, es hasta muy mono.
Prueba con una zabeza chorreando sangre y como cuerda de cometa su columna vertebral!

Aídious dijo...

*cabeza

Hombre Malo dijo...

Me quedo con la idea de cosas chorreando...

Kriskros dijo...

Me encanta! Me flipa! Defenestro ante tus pies!!

Estoy hartuzo de tocar esa canción de Rush en el AnGuitar Hero, pero me flipa cosa mala.

Mudo dijo...

De acuerdo, no da el yuyu que promete el blog, pero su segunda parte, en la que un bic cae del cielo, entra por uno de los huecos del casette y a su giro hace que el niño quede empotrado contra la cinta, compensará la media yuyesca.

Eso, o muerte súbita del crío.

Hombre Malo dijo...

Kriskros: Celebro tu entusiasmo y me place (Melrose) que te plazca. Pero he de decir que con estos calores estivales no es muy recomendable acercarse a mis pies...
A ver cuando sacan el Bandurria Hero y echamos una a dobles tocando "clavelitos".

Mudo: Eres el primero que menciona el boli Bic, puedes elegir entre el apartamento en Torrevieja o la caja sorpresa. En cuanto a la forma de morir del crío, soy más de muertes aparatosas como la descrita por tí, lo de la muerte súbita es muy sinsustancia, muy de chichinabo.



Prometo que el próximo dibujo dará algo de yuyu, asquete, grima o escalofrío... por lo menos lo intentaré...

conejito zombi ◕‿◕ dijo...

@_@ Me encanta la imagen. Es hipnótica. Por cierto, has recordado cosas que había olvidado de mi infancia y preadolescencia. Yo era de las que trataba de hacer una obra de arte en la portada y me salía un aborto. Incluso recuerdo una con recortes de revistas con resultados bastante satánicos. Recuerdo también que tenía varias cintas sin una sola canción que salera el principio porque las grababa de la radio. En el fondo tanto avance tiene su desventaja y es que ahora, yo por lo menos, no valoro las canciones como entonces. Ahora te bajas un disco que ni sabes si te gustará oyes dos canciones, no las vuelves a oír en tu vida y te bajas otro. Entonces eso era impensable. Como con las películas. A veces echo de menos la magia de ir al videoclub.

Hombre Malo dijo...

Me encanta que le encante, Conejito Zombi.

Supongo que tiene sus cosas buenas y malas. Gracias a internet y la libre circulación de contenidos hemos escuchado música, visto películas o series que serían difíciles de conseguir por otros medios, aunque sí que es cierto que hay demasiado de todo y pasamos de unas cosas a otras sin siquiera paladearlas.

Lo de ir al videoclub era todo un ritual, pasearte entre carátulas mirándolas indeciso, discusiones en el pasillo por la película a elegir, estupendas sorpresas o bodrios enormes cogidos al azar...

Seguro que sus carátulas de cinta tenían mucho arte.

Vampira dijo...

Hace poquito me deshice de un montón de cintas de esas... lo cierto es que sonaban ya fatal y aunque me dio pena no quiera acabar siendo una diógenes... Molaba un montón estar esperando la canción en la radio a ver si la pillabas y le dabas rápido al rec y también rezando para que el tio plasta del locutor no se tirara hablando durante la mitad de la misma... Los momentos videoclub también eran muy entrañables y sorpresivos...

Hombre Malo dijo...

Yo me resisto a deshacerme de mis viejos musicassettes. Poner alguno de vez en cuando es como redescubrir un viejo tesoro enterrado.

Bienvenida de vuelta, señorita Uve. tengo pendiente la lectura de su última entrada sobre pulpos y erotismo, no tardaré en dar cuenta de ella...

Vampira dijo...

Yo me resistía pero es que al final nos comen los recuerdos... Muchas gracias, he de bloggear más, que pierdo las buenas costumbres... ;)